La seguridad y la defensa en España atraviesan una etapa de transformaciones motivada por diversos factores: las nuevas dinámicas de integración, la naturaleza de los conflictos y los factores de riesgo actuales (terrorismo, ataques cibernéticos, propagación de virus en internet, robos, fraudes, extorsión).
Es un sector en el que los nuevos productos tienen un proceso de implantación muy largo, debido a que el grado de estabilidad y fiabilidad que requieren es más alto que en cualquier otro. Esto hace que tenga un periodo de maduración mayor (en cuanto a fiabilidad se refiere) y que no marque tendencias tecnológicas por sí mismo, sino que adapte y personalice avances de otros sectores.
A medida que emergen dichos avances y las amenazas son más complejas e impredecibles se hace necesaria una unificación de las funciones relacionadas con la seguridad y se requiere un enfoque integrador. Podría decirse que se está experimentando un proceso de convergencia, que afecta tanto a las personas como a los procesos y la tecnología y permite a las organizaciones estar en una mejor disposición para prevenir, detectar, responder y recuperarse de cualquier incidente relacionado con la seguridad.
Se hace necesario, por tanto, un nuevo enfoque basado en la integración de los riesgos en la definición de la estrategia y en la planificación empresarial, es decir, en un marco común para operar.
El cluster de Seguridad y Confianza puede desempeñar ese papel integrador de esfuerzos, al concentrarse en la CM las mayores empresas de la cadena de valor y organismos públicos de seguridad e inteligencia, lo que le proporciona una posición aventajada sobre las demás CCAA españolas y, además, facilita las alianzas, la cooperación y la transferencia de conocimiento.